Agile Marketing

El Marketing Ágil (Agile Marketing) consiste en una aproximación al marketing  relativamente novedosa e inspirada en el enfoque Agile que ya se emplea desde hace algunas décadas y, especialmente, en los últimos 10 años en el desarrollo de software. Al igual que ocurre con dicho campo de origen, el Marketing Ágil se basa en los procesos iterativos, la colaboración, la auto-organización siendo el cliente, interno o externo según aplica, su principal foco. Asimismo, cabe apuntar que, como ocurre en el ámbito del desarrollo de software, no hay una única manera de implementar la agilidad en el Marketing. No obstante, ¿cuáles son los principios sobre los que se sustenta la agilidad y cómo se trasladan en el día a día de marketing?
  1. Validación de hipótesis y conocimiento del cliente/consumidor. Las opiniones o intuiciones tienen un peso residual por lo que las decisiones se han de sustentar con información objetiva. Para ello, las herramientas de medición ágiles de market research- entre las cuales se posiciona Snappy- juegan un rol clave. ¿Por qué arriesgarse a tomar una decisión con un elevado riesgo en términos de recursos invertidos y resultados inesperados si se puede validar a priori o, incluso, durante el proceso? ¿Y quién está más acreditado que el propio consumidor/usuario para dar feedback?
  2. El foco está en el cliente. Toda la compañía se centra en cubrir del modo más acertado posible las necesidades, requerimientos o peticiones  de  sus clientes. En este sentido, el funcionamiento en “silos” y haciendo especial hincapié en los indicadores departamentales, pasa a un segundo término y los equipos trabajan al unísono para optimizar la oferta.
  3. Inversión marketing tipo “learning by doing”. Con las posibilidades de medición de resultados que permite el marketing online y, como apuntábamos más arriba, las nuevas formas de investigación ágil, no es necesario esperar a finalizar una gran campaña de marketing para conocer los resultados y posponer la aplicación de los aprendizajes a la siguiente. Es decir, se priorizan las campañas o acciones por tramos o incrementales en que, en la medida de lo accionable, se va mejorando la ejecución.
  4. Planificación flexible y reactividad ante el cambio. En un entorno cambiante se hace más que nunca necesario el ser capaz de moldear y adaptar los planes de marketing que antaño podían resultar monolíticos a la realidad del día a día. En este contexto, el mercado y el consumidor son dos piezas clave que se retroalimentan y generan dicha realidad “voluble”. El modelo de las start ups’s, especialmente tecnológicas, es un ejemplo claro de cómo se evoluciona desde un concepto inicial hasta la oferta final.
  5. Experimentos vs apuestas. Como consecuencia de todo lo anterior, se desprende que el marketing ágil aboga por dar pequeños pasos que puedan irse validando con datos de algún tipo antes que trabajar en grandes proyectos. De este modo, el riesgo de cada proyecto disminuye.
Invertir, por tanto, en investigación ad-hoc secuencial y centrarla en las cuestiones clave en cada momento, se erige en la vía más adecuada para responder a los entornos dinámicos actuales y optimizar la oferta. El gran reto y casi el único camino viable para las empresas en la actualidad es la constante adaptación a las necesidades de un consumidor cada vez más exigente porque dispone de más información en tiempo real y de una amplia oferta a su alcance.


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