Qué pueden aprender las grandes corporaciones de las startups

PepsiCo invitó a nuestro Chairman y Co-Founder, Jordi Ferrer, a dar una charla sobre la realidad de las startups. Con 17 años de experiencia como directivo internacional en grandes corporaciones multinacionales y cofundador de una startup en la industria de la investigación de mercados, Jordi tiene la perspectiva y el conocimiento para entender los desafíos y las ventajas de ambos tipos de organización.

Fue invitado a compartir, junto con un grupo de directivos del equipo de IT de PepsiCo, su historia y experiencia a la hora de fundar su propia startup, además de ofrecer su visión acerca de los cambios que va a sufrir la industria. En la conversación surgieron temas tales como la transformación digital, la innovación y la agilidad; aquí compartimos un pequeño resumen de las conclusiones que pudimos extraer.

Siempre me ha fascinado la innovación, y he observado con atención el desarrollo de la tecnología y cómo afecta y se entrelaza con la industria de la investigación de mercados. Pero la decisión de dejar una multinacional, y las comodidades y el progreso profesional asociados a esas posiciones, tardó diez años en concretarse. Siempre me había perseguido la duda, “estoy aquí, pero…”, nunca llegando a dar el paso porque mi trayectoria profesional seguía creciendo, llevándome a trabajar por todo el mundo subiendo en la escalera corporativa.

Fue precisamente mi experiencia corporativa lo que me dio el conocimiento y la perspectiva para reconocer las innovaciones que cambian nuestra industria, y la consciencia de que las enormes estructuras organizacionales de una corporación tardaban demasiado en adaptarse a ellas. Pude constatar que no estábamos ofreciendo a nuestros clientes el potencial que la tecnología y sus avances nos brindaban, y eso me empujó a explorar la posibilidad de hacer la investigación de mercados más rápida e inteligente. En ese momento decidí fundar Snappy Research, proceso que me ha traído hoy aquí a hablar con vosotros.

Trabajando en una multinacional del sector de la investigación de mercados, pude constatar que los procesos eran demasiado lentos y los resultados de las investigaciones llegaban con retraso, cosa que terminaba dejando las conclusiones que se extraían con la investigación como información interesante, pero no esencial. Actualmente, con la disrupción digital, creciente en todos los sectores, las grandes corporaciones compiten con startups que saben innovar más rápidamente. El tamaño de las grandes empresas es claramente un freno a la hora de seguir el ritmo del mercado y eso significa que la reacción a la transformación de su respectivo sector es lenta, a pesar de tenerlo todo en sus manos para reconocer esos cambios. Es frecuente pensar que la adquisición de otras compañías es un atajo para hacer frente a los cambios radicales que se han visto en muchas industrias y conseguir incorporar la innovación a la empresa. Pero, desafortunadamente, esto sólo sustituye la creatividad y la innovación. Incorporar un equipo pequeño y ágil dentro de una gran corporación puede resultar contraproducente cuando no se hace de forma acertada. Si su absorción requiere que este pequeño grupo se adapte a procesos burocráticos y estructuras organizacionales rígidas, su competitividad y eficiencia se diluirá por la estandarización y homologación dentro de los procesos corporativos. La integración de dos culturas laborales es un proceso complejo que no resuelve mágicamente las dificultades que tienen las organizaciones para ser más ágiles y competitivas. Y esto nos trae de vuelta a la pregunta inicial: ¿cómo una corporación puede incentivar la transformación desde dentro de la organización y evitar el entorpecimiento ante los grandes avances que estamos viendo?

No hay una fórmula mágica para generar un cambio cultural y creo firmemente que estos cambios se generan de arriba abajo pero también de abajo arriba. Frecuentemente veo que organizaciones caen en la trampa de intentar aplicar políticas de transformación digital de forma general, que irónicamente sobrecargan a sus equipos con más procesos burocráticos. Las barreras típicas suelen ser económicas, organizacionales y culturales, más que la falta de una plantilla con talento. Estas limitaciones no desaparecen definiendo un plan que se aplica de la misma forma a todos los departamentos dentro de la organización. Equipos e individuos tienen una responsabilidad enorme a la hora de implementar procesos de trabajo que permitan a la organización ser más flexible, ya que ellos son los que tienen el conocimiento necesario para desarrollar las soluciones a medida para los desafíos del mercado. El equipo directivo tiene como responsabilidad apoyar la implementación de los cambios que se necesitan para aumentar la agilidad de una organización. Dar más poder a los equipos y apoyar el cambio paso a paso supondrá eliminar las barreras que impiden a los equipos generar cambios dentro de sí mismos.

Con el paso del tiempo, estoy cada vez más convencido de una cosa: si no eres ágil, estás muerto. Me apasiona el concepto, y sé por experiencia que en el panorama actual no tienes margen competitivo sin agilidad. De hecho, fue al desarrollar la plataforma y la idea de Snappy Research que empecé a entender la relevancia de la transformación digital en todo esto, ya que pude constatar la fuerza que tiene ésta en términos de eficiencia, innovación y comunicación dentro de un equipo. Mi idea de lo que quiere decir ser una compañía digital se ha reorientado de un concepto estático, definido por la tecnología, a una idea que abarca tanto la tecnología como los comportamientos que han brotado en base a ella. Desde Snappy Research es precisamente eso lo que intentamos hacer, ayudar a equipos y compañías a ser más ágiles. Hemos creado una plataforma de investigación de mercados que no necesita implementación por parte de un gran equipo central y puede ser utilizada por departamentos pequeños, en momentos específicos y de forma personalizada, obteniendo los resultados de las investigaciones en tiempo real. Es lo que nosotros llamamos Agile Market Research y es sólo uno de los muchos ejemplos que existen de los cambios fundamentales que estamos viendo gracias a la digitalización de la sociedad.

Todas las industrias están empezando a utilizar servicios y plataformas que permiten trabajar de forma más ágil y donde las startups son ágiles por defecto, en su financiación y estructura, las grandes corporaciones frecuentemente no lo son. Pero eso no quiere decir que éstas no puedan innovar y, de hecho, tienen todo lo necesario para hacerlo: el talento, los recursos y la experiencia. Para sacar partido de ello tenemos que entender que el cambio sucede por parte de los equipos y los individuos que los componen. No hay una solución única, y dependerá del sector, del trabajo específico de cada equipo, de como este está organizado y hasta del temperamento de los miembros del equipo.

Cualquier posición que ocupes, dentro de una corporación o como fundador de tu propia startup, te animo a hacer de la agilidad la base de tu trabajo. Empezando con objetivos asequibles que te permitirán reconocer las estrategias que funcionan y hacen que la implementación sea realista y fluida. Explorar las nuevas posibilidades que te brinda la digitalización y evitar ser rígido en los procesos burocráticos hará que seas consciente y proactivo ante la competencia. Revalúa la estrategia en el momento en el que ésta no te esté dando resultados, y cambia la dirección: delega, explora ideas insólitas y confía en tu equipo.

Al final todo el mundo contribuye al cambio, desde los altos cargos ejecutivos a los perfiles más junior de una compañía. Los individuos componen las organizaciones y ellos son los que las cambian, en tiempo real.